sábado, 14 de marzo de 2009


—Has dormido profundamente, no me he perdido nada sus ojos centellearon.

—Empezaste a hablar en sueños muy pronto.Gemí.

—¿Qué oíste?Los ojos dorados se suavizaron.

—Dijiste que me querías.

—Eso ya lo sabías — me recordo,( hundi mi cabeza en su hombro.)

—Da lo mismo, es agradable oírlo.Oculté la cara contra su hombro.

—Te quiero —susurré.

—Ahora tú eres mi vida —se limitó a contestar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario